Celebramos el nacimiento del esperado Mesías, Salvador del Mundo que vino a la Tierra para dar su vida por el perdón de nuestros pecados y que las personas que siguieran su camino aseguraran la vida eterna.
Según la fe cristiana, nació en un pesebre, no en un palacio como cualquier hijo de un rey... nació entre un buey y una mula, no entre joyas, luces y festines... a lo largo de su vida fue ejemplo de austeridad y sencillez.
Siendo así, la pregunta que muchas personas nos hacemos cada año es: ¿En qué momento desvirtuamos el mensaje de humildad y sencillez de la Navidad? ¿En qué momento lo convertimos en época de despilfarro de todo tipo y de consumismo desmesurado?
Preocupa sobre todo en términos ambientales, porque es el mes de diciembre, el que usa el gobierno como base para hacer sus proyecciones de consumo eléctrico, a la fecha, diciembre del 2009 fue la partida para formular el Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2010-2021.
Desde dicho pan justifican: primero que se va a duplicar el consumo eléctrico al año 2020, y en ningún lado se encuentran pretensiones de regular o desincentivar su consumo, si no, satisfacerlo porque sí; segundo la apertura del sector eléctrico y el desmantelamiento de nuestro modelo solidario; tercero, esta apertura lleva una propuesta de explotación del 100% nuestro potencial eléctrico, incluso para exportación.
¿Es posible?, claro que es posible, veamos el ejemplo La Vola en Manlleu, España que puso reflectores en lugar de luces, de manera tal que la ciudad se veía adornada sin necesidad de consumo adicional de energía.
Por otro lado las alternativas a los envoltorios, sea reutilizando papeles de años anteriores, envolver regalos con materiales naturales o con papel de reciclaje (periódicos, guías telefónicas, etc). En próximas entregas compartiré ideas para ello :)

Sí, sé que son muchas preguntas, pero me gustaría que cuando menos se lo cuestionaran, es un paso adelante en el rescate del verdadero significado de la Navidad.